Descontaminación: proponen remediación de la bahía de la “zona de sacrificio” utilizando bacterias y algas

Alejandro Dinamarca, académico de la Universidad de Valparaíso, recomienda plan de descontaminación continuo basado en recursos biológicos propios de la zona.

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Imagen foto_00000020Las emisiones contaminantes en la zona de Ventanas, Quintero y Puchuncaví no se limitan a agentes volátiles que se dispersan en el aire. El suelo y el mar también han sido seriamente afectados, tras recibir parte de los residuos tóxicos del cordón industrial.

 

 

El microbiólogo de la Universidad de Valparaíso Alejandro Dinamarca plantea una solución integral y desde su área de estudio propone una innovadora tecnología desarrollada en su laboratorio, que apunta a bio-remediar el borde costero que ha sido contaminado. Su propuesta es una solución ya probada en el fondo marino de la denominada “zona de sacrificio” para recuperar la biodiversidad y eliminar agentes nocivos de la bahía de Ventanas, Quintero y Puchuncaví, expuesta por décadas a la contaminación de metales pesados y derrames de hidrocarburos.

 

 

La iniciativa busca sumarse a un plan integral y continuo de descontaminación, que considere la participación de los habitantes, organizaciones comunitarias y empresas para reconvertir al sector de Ventanas, Quintero y Puchuncaví en un lugar sustentable y sostenible en el tiempo.

 

 

“La zona de Ventanas, Quintero y Puchuncaví requiere de una verdadera y definitiva política de Estado, que sea inteligente, responsable y consciente de las comunidades, en una zona donde co-existen empresas necesarias para el país, pero también comunidades que viven del turismo o de la explotación de recursos hidrobiológicos, cultivados en áreas de manejo de gran importancia estratégica”, afirma el doctor Dinamarca, quien es director del Centro de MicroBioinnovación (CMBi), de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valparaíso.

 

 

Dinamarca agrega que es necesario profundizar social y técnicamente en estas medidas, pero sobre todo desarrollarlas con la integración de los actores regionales como universidades, comunidades de habitantes, empresas y gobierno regional. “No tengo dudas que el esfuerzo mancomunado generará soluciones integrales que enfrenten las necesidades de desarrollo del país, pero sin dejar de lado o afectar a ningún chileno”, comenta.

 

 

Respecto a su propuesta, señala que “consiste en integrar con otras instituciones un plan de descontaminación continuo basado en recursos biológicos propios de la zona, como lo son bacterias y algas. Esta iniciativa permitirá de forma continua y constante remover hidrocarburos y metales pesados acumulados por los diferentes eventos de derrames y contaminación que ocurren en esta área. Sin embargo, lo más importante es que las empresas puedan contar con las diferentes comunidades y habitantes de Ventanas, Quintero y Puchuncaví para realizar este plan integrado”.

 

 

El objetivo—continúa el investigador— es que las universidades puedan traspasar su conocimiento traducido en productos y servicios a las comunidades de manera que se desarrolle una reconversión y diversificación productiva en la zona, a la vez que organizaciones, como son los pescadores artesanales, puedan proteger sus áreas de manejo.

 

 

“Se busca el desarrollo económico del país sobre la base al desarrollo científico tecnológico traspasado a las comunidades que integran la bahía de Ventanas, Quintero y Puchuncaví sin dejar atrás o afectar ningún habitante de nuestro país. Es innegable que Chile requiere de industrias, también debemos asumir que esto tiene riesgos. Sin embargo, lo más importante es estar preparados y contar con soluciones que consideren la participación de los habitantes y empresas. En este contexto, la participación de la Universidad, las empresas del sector, las comunidades y empresas internacionales permitirán configurar un verdadero paquete de medidas de estado que convierta a esta zona de sacrificio en un ejemplo de desarrollo sustentable”, explica.

 

 

El equipo de investigadores que lidera el doctor Dinamarca, en virtud de un proyecto FIC y el CMBi, realizó un riguroso estudio sobre la capacidad de la bacteria Cobetia para lograr la recuperación ecológica de zonas afectadas por la contaminación que existe en el lugar.

 

 

Desde el punto de vista de la eficiencia de este recurso dijo: “Hemos visto que esta bacteria, en condiciones controladas, puede llegar a degradar hasta un 90 por ciento de hidrocarburos totales. Y desde el punto de vista de los metales pesados estamos seguros que científicamente podemos explicar la relación que esta bacteria tiene con el cromo, el cobre y el arsénico, por ejemplo, que son eventualmente agentes tóxicos para la salud de las personas y por tanto es una alternativa y una real solución a lo que ya conocemos”, concluyó.

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